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Archivo para la Categoría "Movilidad"

Se inunda el metro de Helsinki

A pesar de que los Leones ganaron a las Tres Coronas en un histórico 7-0 en hockey sobre hielo, no todos los fineses disfrutaron el pasado domingo de un feliz día del padre. Al menos, no los usuarios de Metro de Helsinki. La rotura de un sistema de tuberías ha provocado la inundación y cierre de tres estaciones de metro: Ruoholahti, Rautatiasema (estación de trenes) y Kamppi. Aunque el metro es el principal medio de transporte en la parte este de Helsinki, hay varias líneas de autobuses que comunican dicha zona de la ciudad con el centro (se recomienda consultar Journey Planner) . Además, se ha habilitado un autobús especial (el 65X), y la línea 8 del tranvía circula ahora con más frecuencia. Tres estaciones pueden no parecer mucho, pero para el tamaño de este metro lo son:

389718Fuente: Naurunappula

Estas estaciones podrían permanecer cerradas medio año. A pesar de que no utilizo mucho el metro en sí, sí que uso sus estaciones. Helsinki tiene una gran actividad subterránea, y se puede ir prácticamente de un lado a otro de la ciudad sin pisar la calle. En invierno esto se agradece, pues nos ayuda a evitar paseos a bajo cero.

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13 meses y medio en Finlandia

Llevo más de un año ya viviendo en Finlandia. Mantener el blog al día no ha salido como esperaba, pero mi estancia Erasmus tampoco. Nunca imaginé que mi vida podría cambiar tanto en tan pocos meses. En este tiempo he aprendido a tomar decisiones (asignatura que tenía pendiente), y he descubierto que la independencia plena del hogar familiar está rodeada de un espinoso camino que resulta muy doloroso. Empezar una nueva vida, en un país en el que hablan unas de las lenguas más difíciles del mundo, no resulta fácil. Encontrar un trabajo en Finlandia para un extranjero es misión imposible si no se tiene conocimiento de finés. Y estoy hablando de trabajos como recoger vasos en bares, repartir periódicos o limpiar oficinas. Resulta duro escuchar tantos NO seguidos durante más de 4 meses ya, sobre todo cuando por otro lado te llegan ofertas desde España que nunca habrías imaginado. Es difícil comprender que tus habilidades y experiencia sean tan distintas de un país a otro. Quizá haya atisbado cierto nivel de “racismo” desconfianza hacia los extranjeros, europeos o no, a la hora de contratar personal. Curioso cuando somos precisamente los extranjeros los que más necesitamos el trabajo al no contar con seguridad social ni prestaciones por parte del estado finés. Somos los más motivados y casi con total seguridad nuestro rendimiento será mayor que los nativos en caso de encontrar empleo. Pero también hay que reconocer que la crisis ha jugado una mala pasada y por supuesto antes contratarán a locales desempleados (me imagino que yo haría lo mismo en caso de tener una empresa)

Tampoco hay apartamentos. La alta demanda y escasez de éstos provoca que un estudio de menos de 30 m2 cueste un mínimo de 600 – 700 euros al mes en una zona bastante alejada del centro o de tu lugar de trabajo (así que súmale transporte, un mínimo de 45 euros al mes si eres estudiante).

Estudiar resulta por ende complicado, sin trabajo no hay dinero. Sin posibilidades de inscribirme en ninguna universidad, lo único que he podido conseguir para ir tirando han sido unas prácticas de 6 meses en la misma universidad en la que estuve el pasado curso de Erasmus. Prácticas que financia la UE y mi universidad en España, porque sino no me hubieran aceptado. Con esta financiación puedo pagar medio alquiler cada mes. Puede que haya sonado a queja pero no es así. El problema surge cuando estás prácticas duran mínimo 8 horas al día, buscar un trabajo a tiempo parcial es muy complicado. No sólo por ser extranjera, sino porque al salir de las prácticas todos los establecimientos están ya cerrados.

Pero la ilusión de poder llamar a casa en España, y decir que me van bien las cosas, que tengo un trabajo que al menos me da para vivir y pagar un piso, y que lo he conseguido yo solita, me da ánimos para seguir intentando crear una vida aquí. Por eso tras mis 8 horas voy a clases de finés y estudio en casa, esperando realizar algún día esa llamada para darle una alegría a mi familia y que se sientan orgullosos de mí. La esperanza es lo último que se pierde.

Fuente: Damienkatz.net

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Yo-noigo

Cuando Yoigo irrumpió en el mercado de la telefonía móvil no tardé ni un mes en hacerme con una tarjeta prepago de la compañía, que se las daba de “modernilla” con ese aire informal y distinto a las chupasangres operadoras habituales (Movistar, Vodafone, ¿Orange?). Puro marketing, que nos cogió desprevenid@s al utilizar tácticas que por entonces no estaban tan extendidas como la utilización de post pagados patrocinados en blogs y su apuesta por escuchar a los usuarios. Llamaba la atención su tarifa de datos para conectarse a internet: 1,20 € (1,39 con IVA) como máximo al día, sin limitaciones de descarga. Lo que se antojaba la panacea para conectarse en vacaciones resultó ser un invento que en sus inicios sólo servía para conectarse al messenger, puesto que cargar una página web de un periódico (mayoría texto, nada de vídeos) le costaba alrededor de 10 minutos en el mejor de los casos. Pero como era una compañía novata, se lo perdonaba y achacaba la lentitud a la falta de cobertura 3G en la zona; al fin y al cabo podía seguir en contacto con mis amigos por el messenger (ni siquiera el correo funcionaba) y la decepción no fue tan grande. Lo dejé pasar todo el verano del año pasado y esta semana santa. Sin embargo, por motivos académicos este verano no podía permitirme vivir sólo de messenger, y ante el temor de que la Wi-Fi abierta que alcanzo desde aquí no estuviese disponible (de hecho sólo lo está 4 días a la semana aleatoriamente), comencé a investigar sobre la conexión a internet de yoigo, ya que el tema de la cobertura debería estar solucionado dos años después de su lanzamiento. Y me encontré con estos dos posts (1, 2) de vidas en red, el blog de un experto en esto de la movilidad total. Parecía que yoigo estaba capando el acceso a internet, y yo quería que llegase el verano para poder comprobarlo. Gran sorpresa este julio cuando me conecté: cobertura 3g, navegación rapidísima y acceso a correo y descargas. Pero la sorpresa se convirtió en chasco una hora después, cuando la navegación se volvió insufrible como en sus inicios. Vuelta a vidas en red, descubro que al autor le ocurre lo mismo al alcanzar sobre 20 megas de tráfico. Mal por yoigo, no sólo por ponerme la miel en los labios, sino porque jactándose de una política transparente de cara al usuario, no consigo encontrar dónde pone que la conexión a intenet esté limitada (juraría que en ninguna parte). Así que este será mi último verano con esta compañía, sobre todo al ver cómo las chupasangres operadoras habituales se están poniendo las pilas sacando tarifas como estas de Movistar:

En este post de bandaancha y en los comentarios explican las características de la tarifa.

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